• Verónica Martínez Estrada.

Urgente, requerimos articulación política.

Verónica Martínez Estrada*


Generalmente durante el mes de marzo en todos los países del mundo occidental asociados a la ONU, se hace referencia a la Conmemoración del 8 de marzo, Día internacional de la mujer. Se realizan algunas ceremonias rimbombantes llenas de protocolos y discursos de alianzas políticas que pretenden comprender todas las violencias vividas por las mujeres. Los edificios encienden sus luces moradas, las mujeres marchan en las calles, pero todo pareciera inútil pues la igualdad sustantiva, es decir la vivencia en la cotidianeidad, en las calles, aún no se goza en muchos espacios.

Hay esfuerzos grandes de articulación de las mujeres a nivel nacional para trascender las luces moradas y los discursos protocolarios, esfuerzos que pretenden establecer una agenda de acción política y de seguimiento a peticiones específicas. Esta vez, las redes sociales fueron cómplices para articular las convocatorias y lograr que se reunieran varias colectivas, políticas, académicas y ciudadanas en general. A esta agenda se le llamó en redes #Nuestras10Irreductibles y con la declaración abierta de ellas, se pretende no sólo su delimitación, sino también se declaró que se hará un seguimiento de evaluación para 2023. La primera de #Nuestras10Irreductibles, tenía que ser una petición de “alto” frente al alza de los feminicidios en todo el país. Complementada con la petición de activación de Alerta de Violencia de Género y una evaluación de los protocolos de actuación de las autoridades. La cereza en el pastel, el sueño de las mujeres, que también quedó consignada en esta primera petición, la garantía de justicia plena para las víctimas de violencia.


Esta primera declaración se sustenta de forma terrible con la información proporcionada por el Observatorio Ciudadano de Feminicidios de México, en donde indican que “de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a diciembre de 2021, fueron asesinadas 3,750 mujeres y niñas, de esos casos sólo 1,004 se investigan como feminicidio y su mayoría como homicidios dolosos.” Es necesario y urgente que se articulen las legisladoras federales y estatales, de todas las fuerzas políticas para poder tener una propuesta que ponga el alto a las condiciones de violencia feminicida en el país y que no tengamos que seguir diciendo #NiUnaMenos.


La organización multipartidista para lograr objetivos no es ajena a nuestra historia política reciente, solo como un referente basta recordar la fuerte y contundente sentencia 12624 de noviembre de 2011. En aquella ocasión ante la simulación de los partidos para ejecutar la paridad, se activó la red existente, Mujeres en Plural y se sumaron magistradas y mujeres políticas poderosas para diseñar estrategias de cabildeo dirigido. Así, mientras unas visitaban y conseguían las firmas con sus respectivos partidos políticos, previa argumentación de convencimiento de los beneficios de este proceso otras indagaban y articulaban la legislación para los derechos políticos de las mujeres, en su nueva versión que se alimentó con argumentos del Sistema Universal y del Sistema Regional de los Derechos Humanos. Indagaron criterios jurisprudenciales internacionales para sustentar la petición, y lo lograron. Se articuló una red “sórica” para lograr el objetivo, acompañadas, juntas, lucharon y lograron el avance en la paridad que deseaban.

Hoy necesitamos urgentemente la repetición de esta magia articulada de políticas, en busca de un fin común, sólo que ahora la lucha deberá ser para salvaguardar la vida de las mujeres de este país.





*Tiene una Maestría en Historia de México por la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha impartido conferencias dentro del país, en Estados Unidos y Bélgica, las primeras sobre el tema de género y también sobre Historia de México y América Latina. Actualmente pertenece al Comité de Ciudadanía del Campus y desde 2015 es parte del Consejo consultivo ciudadano municipal en el área de Género, fue parte del Comité de seguimiento a la Alerta de Género del Estado y fue Académica Nacional para la Alerta de género en SLP.