• Fernanda Cornejo

¿Te imaginas?

Fernanda Cornejo*


En una ocasión me preguntaron “Si pudieras ser testigo de un gran evento en el pasado, presente o futuro, ¿cuál sería?” Sin pensarlo dos veces respondí “El día en el que el mundo alcance la equidad de género al 100%.” Para mi mala -o buena- suerte, según el Global Gender Gap Report del World Economic Forum, eso podría suceder en aproximadamente un siglo.


¿Te imaginas? Tenemos que esperar cien años para vivir en una sociedad de ensueño: donde no te paguen menos por desempeñar el mismo trabajo que un hombre, donde todas las niñas puedan tener acceso a una educación de calidad y no se crea que no es necesaria porque “te vas a casar”, donde no se te obligue a ejercer la maternidad por el hecho de tener un vientre o donde no tengas miedo de salir a la calle porque tu regreso sana y salva es seguro. Rarísimo, ¿no? A mi me enseñaron que esos eran los derechos básicos de cualquier persona, bueno, en fin, si le vemos el lado bueno, esto ha cambiado y MUCHO.


A mi parecer, en esta lucha de querer ser igual al género que goza de todos estos privilegios, podemos llegar a dejar de ser nosotras mismas. Yo en lo personal la sufrí un poco. Me hacía odiar el color rosa cuando verdaderamente me gustaba, dejé de usar vestidos porque me hacían ver muy femenina aunque me encantaran o la peor: buscaba juntarme con puros hombres porque me hicieron creer que “eran mejores amigos que las mujeres”.


Un día me hice la pregunta que me cambió la vida ¿Qué tal si en lugar de buscar ser como ellos, honramos nuestras diferencias, nuestros talentos y reconocemos el poder y la magia que hay dentro de nosotras para crear y transformar?


Una de mis filósofas feministas favoritas es Luce Irigaray, quien básicamente establecía un feminismo de la diferencia. ¿por qué socialmente buscamos ser iguales que ellos en lugar de honrar nuestras diferencias, reconocer nuestros talentos y explotarlos? Claro, queremos igualdad de derechos, que no se nos discrimine o violente por el hecho de ser mujeres, pero esto no significa querer hacer todo bajo una normativa heteronormada impuesta desde hace años.


Cuando decidí adentrarme al mundo del emprendimiento, lo hice en un semestre académico y ahí fue cuando pude verdaderamente sentir la brecha de género. Aproximadamente de 9 profesores que tuvimos (quienes también desempeñaban un rol de mentores) solo 2 fueron mujeres, una de ellas nos hablaba sobre liderazgo y por ende metía de repente algunos temas como emociones, autoconocimiento, sin embargo ella no fungía como mentora. Ahí fue cuando me pregunté, ¿de verdad tenemos mentores para temas de modelo de negocio, finanzas, mercadotecnia digital, y no tenemos uno para nosotr@s como emprendedor@s? Y como emprendedores me refiero a seres humanos/personas, porque luego entre tanto trabajo se nos olvida.


El mundo del emprendimiento -y muchos otros- ha estado bajo una normativa heteronormada, en donde no se habla mucho -o casi nada- de tu proceso como persona queriendo convertirse en emprendedor o emprendedora. Todos me decían, “¡LEVÁNTATE DE TUS FRACASOS, EMPRENDEDORA!¡Así es esto, a seguirle dando! ”, pero nadie me decía “Se siente terrible fracasar o equivocarse, te entiendo, abraza tu emoción, déjala ser para que sane. ¿Quieres llorar? Llora. ¿Quieres tomarte unos días para relajar la mente y poder levantarte después? Hazlo.” ¿Por qué será? ¿Porque expresar emociones es para débiles? ¿Porque en las reglas del emprendimiento hechas por hombres no hay espacio para sentir emociones?


Esa fue una de las razones por las que tuve la idea de hacer algo por y para las emprendedoras, porque quería que hubiera un espacio de acompañamiento, empatía, de bienestar más allá de obsesionarnos por dar utilidades. Donde no exista lugar para límites socioculturales que nos mantengan lejos de lo que queremos ser. Donde nosotras le demostremos al mundo que las maneras de llevar a cabo un emprendimiento son infinitas, y donde la sororidad sea un pilar fundamental en nuestra vida.


Estoy segura que estamos cambiando las reglas, que poco a poco estamos abriendo nuevos y mejores caminos para quienes vienen atrás de nosotras. Tenemos que seguir trabajando en equipo TODAS para crear esta sociedad que tanto queremos, porque cuando una da un paso, todas avanzamos. Y quizá no pueda estar viva dentro de cien años para ver el resultado, pero que privilegio haber sido parte del proceso.

Fernanda Cornejo

*Fernanda Cornejo es fundadora y CEO de KiDEX, Cofundadora de Femprende. Ha sido conferencista y tallerista para AIESEC, Tecnológico de Monterrey, Instituto Sudcalifroniano de la Juventud, FEMxFEM, Universidad Anáhuac entre otros.

Instagram: @_fercornejo




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