• Boris Graizbord y Omar López

Sustentabilidad y objetivos de desarrollo sostenible: desafíos

Boris Graizbord y Omar López*


El concepto de sustentabilidad es polisémico. Es resultado de una preocupación y conciencia internacional por la transversalidad de problemas ambientales, la relación ambiente-pobreza, y un futuro más sano para la humanidad. Desarrollo sustentable (o sostenible, como se le denomina en documentos de las agencias de Naciones Unidas) fue utilizado por primera vez por la International Union for the Conservation of Nature en 1980, pero adquirió importancia con el informe Brundtland en 1987.


En 2015, la Asamblea General de la ONU adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que reconoce que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza con desarrollo sostenible.


La Agenda propone 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con metas interconectadas e indivisibles en 169 indicadores económicos, sociales y ambientales. Se trata de los ‘qué’ (objetivos) y los ‘cuánto’ (metas) pero no de los ‘cómo’.El ‘cómo’ enfrenta desafíos conceptuales, estructurales, metodológicos y de implementación, que se aprecian en los avances y retrocesos que presenta el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2020 (Naciones Unidas, 2019).


Pues sí, nada menos que el Intergovernmental Panel on Climate Change reconoce que la complejidad del ecosistema terrestre ofrece dificultades para que las interrelaciones entre sus componentes puedan ser tratadas individualmente o solo en ámbitos locales (frente al global commons), y que las desigualdades y diferencias entre países imponen barreras en las negociaciones y presiones para enfrentar los problemas ambientales que afectan diferenciadamente a ricos y pobres (como distinguió el Kyoto Protocol).


En este contexto, su implementación enfrenta problemas estructurales, conceptuales y metodológicos. Estructuralmente cada ODS, independiente de sus interrelaciones, enfrenta dicotomías entre campo y ciudad: la pobreza, salud, agua y saneamiento, energía, etcétera no es igual en causa ni efecto entre lo urbano y lo rural.


Conceptualmente, habrá que decidir entre dos enfoques opuestos para enfrentar estas tendencias y condiciones. Los autores de Los límites del crecimiento reconocen un condicionante ético para no heredar un capital natural disminuido o menor al que dispone la actual generación, por lo que no se debe rebasar cierto umbral en la explotación de los recursos pues el capital natural es insustituible (sustentabilidad “dura” o hard). En el informe Brundtland se plantea que es posible crecer respetando algunos principios; es decir, identificar el “capital natural crítico” y respetar mínimas reglas (sustentabilidad “blanda” o soft). Aceptar esta diferencia tiene fuertes implicaciones para las estrategias de política. Operativamente exige responder algunas preguntas: ¿a qué escala se deben aplicar estas reglas?; ¿son válidas a escala local?; ¿un determinado bosque puede explotarse [como recurso maderable] y ser reemplazado en otra parte? Y en otro ámbito ¿el crecimiento urbano sobre suelo agrícola es aceptable?


Veamos ahora dos problemas prácticos de carácter metodológico y de implementación…

Para medir los avances en las metas de los 17 ODS se requiere monitorear 169 indicadores. Para hacerlo e implementar medidas al respecto se requieren fondos de inversión. Incluso las Contribuciones Nacionalmente Determinadas están sujetas a inversiones nacionales y del exterior: ¿por quienes? ¿organismos intergubernamentales, grupos internacionales, la banca, y con qué instrumentos…?


La transversalidad de los procesos ambientales y ecológicos exigen respuestas integradas y la concurrencia de los múltiples actores para su posible implementación. Un efecto positivo de una acción a favor de una meta puede aportar co-beneficios en otro objetivo (agua en pobreza y salud; educación en igualdad de género y viceversa; energía en ciudades, etc.), pero de igual manera tener un impacto negativo porque una decisión sectorial puede resultar contraproducente y contrapuesta a otra en otro sector o escala.

No es entonces novedad que los avances en cada ODS sean insuficientes. Se requiere liderazgo y desarrollo institucional, en todas las escalas, y respuestas colaborativas y procedimentales que enfrenten estos desafíos.





*Boris Graizbord es actualmente coordinador del Programa de Estudios Avanzados en Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente (LEAD-México) de El Colegio de México A.C.Ha realizado investigación en población y medio ambiente, geografía urbana, desarrollo de ciudades medias, transporte metropolitano y desarrollo regional en México.


*Omar Lopez Ibarra es actualmente líder de proyecto de investigación en el Programa de Estudios Avanzados en Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente (LEAD-México) de El Colegio de México A.C., en el cual desde 2011 ha participado en diferentes proyectos de investigación en temas de medio ambiente, desarrollo urbano y economía regional realizados.