• Caroline Ramos

¿Qué hay que descolonizar?

Caroline Ramos*


Desde la década de 1980 los estudios coloniales han cobrado fuerza en todo el sur global,

Edward Said, Hommi Bhabha, Gayatri Spivak, Boaventura y Mignolo son algunos de los

muchos nombres que han surgido hace más de 50 años para repensar las estructuras sociales y coloniales en las que vivimos. La necesidad de repensar y reconstruir las viejas teorías y la epistemología nace como respuesta a un proceso de genocidio que se ha perpetuado durante más de 500 años. Con un pasado más antiguo que la existencia de la mayoría de los países actuales del mundo, se hace necesario comprender que la genealogía del sistema colonial es la genealogía del sistema internacional, así como todo lo que conocemos. Consideramos que el proceso colonial fue social, económico, cultural e histórico, pero cuando decimos esto ¿de qué estamos hablando exactamente? Lo que comemos y cómo comemos; lo que llevamos y cómo lo llevamos; lo que creemos que es bello y lo que pensamos que es feo; cómo vivimos nuestro tiempo y dónde lo invertimos; todo es colonial.


Pero si todo lo que conocemos y somos es colonial, ¿qué hay que descolonizar? Mi respuesta podría ser nuestra epistemología, nuestras prácticas cotidianas, lo que contamos sobre nuestra historia, nuestra política, muchas podrían ser las cosas a descolonizar. Mi invitación aquí es a mirar el proceso decolonial a través de dos importantes miradas: Perspectiva y tiempo. La perspectiva macro es el resultado del proceso de globalización, internacionalización y colonización. Así que cuando hablamos de descolonizar, tenemos que hablar de lo micro, de forma cósmica y holística. No nos han enseñado a mirar con cuidado y atención y es precisamente en este momento cuando la gran estructura colonial se regocija. Mirar al colectivo requiere esfuerzo, calma, cuidado, atención y paciencia. Mirando sólo el proceso decolonial de las relaciones internacionales, del plan internacional, del plan estatal, cometemos el error crucial y rotundo de no mirar hacia adentro, hacia lo pequeño, hacia el detalle.


Si cambiar la perspectiva de lo macro a lo micro requiere tiempo, aquí reside la segunda clave de la descolonización. Entender que la descolonización es un proceso que requiere tiempo es también comprender los pequeños pasos que se dan en el camino de esta transformación. En las palabras de Galeano, en las canciones de Calle 13, en la lucha de las mujeres zapatistas, en los movimientos sociales chilenos, brasileños, argentinos, colombianos. Toda transformación es un proceso y todo proceso, además del tiempo, tiene diferentes formas. Asumir que todas las formas son válidas y que todas llevan su tiempo puede ser difícil de concebir como una realidad, pero no imposible si asumimos la responsabilidad de mirarlo desde una perspectiva micro.


Mi temor es que la forma en que aprendemos a politizar sigue arraigada en el propio proceso colonial, intentamos descolonizar con instrumentos coloniales. A menudo, debido a la urgencia de las luchas sociales y a la perspectiva a corto plazo, acabamos perdiendo la oportunidad de observar los pequeños procesos que ya se han iniciado. Esta lógica no es tan diferente de la lógica neoliberal en la que corremos constantemente contra el tiempo, no miramos los pasos que ya se han dado, nos exigimos a nosotros mismos y a los demás posturas rápidas que apuntan a rendimientos inmediatos. Nos fijamos en lo que los demás quieren y buscan, y a partir de ahí limitamos y definimos quiénes somos y hacia dónde vamos. Esta es la gran ironía de la era neoliberal y del legado colonial: el individualismo es el centro de todo, pero no el individuo.


Es necesario, más que nunca, descolonizar el tiempo y la perspectiva macro. La desvalorización de los movimientos realizados en el pasado y en el pasado reciente nos hace mirar el presente sin perspectivas de futuro y es precisamente en este momento que nos alejamos del colectivo; simplemente por no comprender que fueron las luchas protagonizadas anteriormente las que nos trajeron al presente.


Que la rabia y la esperanza se conviertan en el motor de esta transformación, pero también

miremos el proceso descolonial con realismo, porque las transformaciones no se hacen de la noche a la mañana; también miremos esta transformación con ambición utópica, para que, como nos enseñó Galeano, sigamos avanzando.





*Estudiante de doctorado en el Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, con una investigación doctoral titulada "De la historia colonial a la deconstrucción del museo: El movimiento de ocupación como resignificación museológica en España".Cuenta Con experiencia académica con +4 años de investigación como becario del CNPq en el área de Justicia Transicional en el contexto latinoamericano.