• Dr. Daniel Martínez Sahagún

¿Por qué en los Estados Unidos de América celebran la batalla de Puebla?

Dr. Daniel Martínez Sahagún*


La celebración del 5 de mayo en los estados del sur de los Estados Unidos está llena

de comida mexicana, música de mariachis y fiesta colorida como se estila en México,

aunque para gran parte de los estadounidenses los hechos que se festejan no están

muy claros, pues la mayoría piensa que se trata de una fiesta por la Independencia

mexicana, mientras que para los mexicanos interesados en las Relaciones

Internacionales surge la pregunta sobre por qué se celebra una victoria mexicana en la

Unión Americana.


Todo comenzó en 1861 cuando Benito Juárez García, Instalado en la silla presidencial

después de vencer a la facción conservadora durante la Guerra de Reforma (1857-

1860), decidió, declarar de manera unilateral un cese al pago de la deuda externa por

un año, lo que ocasionó que los gobiernos de Gran Bretaña, España y Francia se

molestaran y reunieran flotas de invasión para exigir el cobro de esta deuda.


Cuando Gran Bretaña y España se dieron cuenta que lo que Francia buscaba al otro

lado del Atlántico era establecer una colonia en México al aprovecharse que los

Estados Unidos de América estaban disputando su guerra civil (1861-1865), británicos

y españoles retiraron sus tropas.


Una vez que quedaron solos, los franceses, violaron los tratados de la Soledad que

habían firmado con los diplomáticos mexicanos y comenzaron su ataque al interior de

la república sin retirarse a sus posiciones originales, como lo señalaba el tratado, por

lo que avanzaron por el norte de Veracruz con 6000 hombres con la finalidad de tratar

de capturar rápidamente la capital mexicana pero Puebla se interpuso en su plan de

crear un Imperio latino, católico y francés al el sur de la frontera de los Estados Unidos

de América.


El triunfo de los mal armados soldados mexicanos el 5 de mayo de 1862, sobre el que

se consideraba en ese momento el mejor ejército del mundo, se logró gracias a la

estrategia del general, por cierto, texano de nacimiento, Ignacio Zaragoza y la lluvia

que cayó ese día, lo cual permitió retrasar la caída de esta ciudad y también de la

capital mexicana, además de darle oxígeno al gobierno de Juárez, al que apoyaban

los estadounidenses del norte, a cambio de concesiones en el territorio mexicano.

Pero para entender cómo llegó a ser celebrada en suelo estadounidense la defensa

mexicana de Puebla ocurrida hace 155 años, aunque en la mayor parte de las

entidades mexicanas -fuera de la ciudad de Puebla -no ocurra una celebración mayor,

es posible recordar que la Doctrina Monroe, establecida en 1823, por el presidente

estadounidense del mismo apellido, estableció una “América para los americanos”, es

decir que los estadounidenses no aceptarían injerencia alguna de una potencia

Europea en el hemisferio americano.


De esta manera, para los estadounidenses, particularmente los de California, el triunfo

mexicano en Puebla sobre las tropas francesas se tomó como un triunfo de la doctrina

Monroe en un momento en el que la unión americana estaba dividida y el Ejército

Francés podía convertirse en un potencial aliado del bando del sur (que incluso, podía

atacar California) en los momentos álgidos de la Guerra Civil estadounidense.


Este triunfo sirvió también para dar identidad a las poblaciones mexico-americanas en

los territorios perdidos por México en la guerra contra Estados Unidos de 1848, tras la

firma del tratado Guadalupe-Hidalgo y permitió a los estadounidenses mostrarse como

“solidarios” con otros países latinoamericanos frente a la agresión armada por parte de

potencias europeas, todo para hacer valer la Doctrina Monroe.


Lo cierto es que en la actualidad pocos recuerdan el origen de esta celebración y del

hecho histórico ocurrido el 5 de mayo en Puebla pues más bien para los estadounidenses se trata de un día para celebrar al estilo mexicano lo que ellos piensan que es la gesta de independencia nacional, mientras que para los casi 12 millones de mexicanos en EUA, es un momento para recordar sus raíces y evocar un momento en el que los intereses de ambos países se alinearon para preservar al país de una agresión traída desde Europa por Napoleón III, misma que culminó con el fusilamiento de Maximiliano (austríaco), Miramón y Mejía en el Cerro de las Campanas de Querétaro, un 15 de mayo de 1867.







*Doctor en Estudios Interdisciplinarios por la Universidad Autónoma de Querétaro, y Maestro en Historia de México. Fungió como Jefe de Información en el periódico AM, ademas de participar en la coordinación de talleres de periodismo.