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  • Dra. Jeraldine del Cid

Perspectivas socioeconómicas para América Latina en el 2023

Dra. Jeraldine del Cid*



Entre la heterogénea manera de recuperarse, Latinoamérica y El Caribe está avanzando de a pocos para salir de la crisis y enfrentar los efectos de la pandemia. A las puertas de terminar un año que acumuló varios cambios en las configuraciones políticas de los gobiernos y en el contexto de un Mundial caracterizado por posturas críticas y manifestaciones afines a los derechos humanos, es oportuno preguntarnos sobre las proyecciones socioeconómicas conforme los análisis macro que han sido formulados por entidades como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), así como el Banco Mundial.


El Banco Mundial, en particular, presenta su análisis partiendo de reconocer la incertidumbre que se enfrenta a nivel global derivada de la guerra en Ucrania, así como una serie de efectos indirectos a partir del aumento de las tasas de interés en los países desarrollados, así como las persistentes presiones inflacionarias. Esta entidad prevé que los efectos afectarán a las economías de la región latinoamericana y caribeña, calcula bajas tasas de crecimiento que van del 1,6 % al 2,3 % en 2023 y 2024 respectivamente.


En el mismo tenor, la OCDE analiza que, pese a que en 2022 la región tuvo mejores resultados de los previstos por las entidades financieras, este crecimiento en las principales economías latinoamericanas será mucho menor para el 2023. Su análisis se fundamenta en una perspectiva del panorama mundial, en la que se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) global caerá del 3,1% al modesto 2,7% en 2023, tendencia que implicaría para la región latinoamericana complicaciones para el dinamismo de sus economías. Particularmente se refieren a Brasil, México, Argentina y Colombia con la expectativa de un desempeño peor que el conjunto de la economía mundial en 2023.


Para enfrentar este panorama, el mismo Banco Mundial plantea la necesidad de promover el crecimiento y reducir la pobreza y la desigualdad. Para ello, los países de la región deben seguir invirtiendo en programas sociales e infraestructura. Dada la tendencia política de la mayoría de países de la región, es de esperar decisiones alineadas a esta recomendación. No obstante, deben acompañar estas decisiones, mejorando la eficiencia del gasto público.


Se presentan algunos indicadores favorables para enfrentar esta situación, destaca que la región latinoamericana reporta que, en cuanto al empleo, este aumentó a tal nivel que está cerca de recuperarse respecto a los niveles anteriores a la pandemia, recuperándose así de la caída drástica del 20 % registrada a finales de 2021. Sin embargo, aunque este dato es alentador, también contiene riesgos si se analizar profundamente, ya que la proporción del empleo formal ha caído casi 5 puntos porcentuales. Esto ha afectado principalmente a las mujeres, quienes tras la pandemia están recuperando su participación en el trabajo remunerado, pero principalmente en pequeñas empresas que a menudo son informales.


Entre los retos principales para acompañar esta recuperación, se encuentran los rezagos educativos. Según el Banco Mundial, en el ámbito educativo, desde el comienzo de la pandemia la población estudiantil perdieron en promedio dos tercios de los días de clases presenciales. Lo cual equivale a una pérdida estimada de 1,5 años de aprendizaje y afecta en mayor medida al grupo estudiantil de los primeros años, así como a los grupos más vulnerables. La estimación del impacto de estos rezagos es que esta población estudiantil corre el riesgo de perder hasta un 12 % del total de los ingresos que percibirán durante toda la vida.


En ese sentido, será necesario que a mediano plazo se recuperare la educación primaria para contrarrestar los años perdidos de aprendizaje con políticas de reinscripción y retención de estudiantes; así como la nivelación del aprendizaje y la priorización de las competencias fundamentales para cerrar las brechas de conocimiento. Aún se desconocen los efectos y el impacto que los rezagos en el campo educativo tendrán en el desarrollo de la salud y el bienestar psicosocial y emocional tanto del cuerpo docente, como de la población estudiantil.


Finalmente, otro tema fundamental a considerar cuando de retos para el 2023 se habla, es el cambio climático, ya que la región está sufriendo sus efectos cada vez más graves, los cuales, al momento ya ha ocasionado importantes pérdidas económicas y sociales. Entre los principales efectos están los huracanes, las inundaciones y las sequías que son cada vez más frecuentes, y “se estima que 17 millones de personas podrían verse obligados a abandonar sus hogares y casi 6 millones a caer en pobreza extrema de aquí a 2030, sobre todo debido a la falta de agua potable, así como a una mayor exposición al calor excesivo y a las inundaciones” (Banco Mundial, 2022).



*Politóloga e Internacionalista guatemalteca. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México. Es egresada del Doctorado de Investigación en Ciencias Sociales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales -FLACSO-, México. Concluyó un postdoctorado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es profesora-investigadora de la FLACSO-México.


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