• Dr. Tomás Milton Muñoz Bravo

Migración haitiana, entre la violación a los derechos humanos y la desgobernanza


Dr. Tomás Milton Muñoz Bravo*


La emigración masiva haitiana ha sido una constante en el presente siglo y se ha agravado en los últimos dos lustros debido a la inestabilidad política, a las paupérrimas condiciones socioeconómicas, a la violencia ejercida por el crimen organizado y a las afectaciones causadas por desastres naturales como terremotos y huracanes. Todos estos factores, aunados a las consecuencias dejadas por la Covid-19 en economías latinoamericanas en las que se encontraban miles de migrantes haitianos hace unos meses, el anuncio de Estados Unidos de extender un programa de protección temporal, y las políticas restrictivas y violatorias a los derechos humanos impulsadas desde Washington y replicadas en México, han generado una crisis en la que en los últimos meses miles de haitianos han sido expuestos a tratos denigrantes, extorsiones, violencia desde los aparatos estatales y repatriaciones a su país de origen, que se encuentra sumido otra vez en el caos político.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que alrededor de un millón 800 mil haitianos viven en el extranjero, lo que representa alrededor del 16 por ciento de su población total, y en 2021 han ganado notoriedad los flujos haitianos debido a su incremento, pero también ante la desgobernanza creada por las políticas migratorias restrictivas impuestas por autoridades de Estados Unidos y seguidas por México, que han dejado un cuello de botella en las fronteras mexicanas sur y norte, en donde se han retenido a miles de haitianos y de otras nacionalidades con tácticas violatorias a sus derechos humanos y a las leyes mexicanas en materia de migración y de refugio, con repercusiones sociales para ciudades fronterizas mexicanas rebasadas ante la presencia de miles de haitianos en condición irregular.

La gobernanza migratoria consiste en la interacción entre Estados, sociedad civil y grupos económicos para gestionar las migraciones en beneficio de todos los involucrados en los procesos de movilidad, no obstante, las decisiones unilaterales emanadas sobre todo en los últimos años desde Washington, primero con Donald Trump y ahora con Joseph Biden, e impuestas a México y a países centroamericanos para detener los flujos migratorios, han impedido una colaboración efectiva que es urgente para atender la movilidad humana en el continente americano, no sólo en el caso de los haitianos, también con personas provenientes de otros países que afrontan situaciones precarias y son origen de emigraciones masivas como Honduras, Guatemala, El Salvador, Venezuela y Cuba.

En el caso particular de los haitianos, es necesario destacar que tras el devastador temblor de 2010, las autoridades estadounidenses los incluyeron en los programas de estatus temporales (TPS, por sus siglas en inglés), que permitieron permanecer en la Unión Americana a unas 59 mil personas haitianas, y aunque Trump buscó su fin en 2019, con la administración de Biden se anunció en marzo de 2021 que se extendería la protección a los haitianos que se encontraban residiendo en Estados Unidos hasta el 29 de julio por 18 meses más, a partir del 3 de agosto.

A pesar de lo anterior, con Trump y Biden se ha dificultado la obtención de asilo y refugio a nuevas oleadas provenientes de Haití y de otros países, de la misma forma que se ha cerrado el paso a los migrantes irregulares con el apoyo de autoridades de países centroamericanos y de México por medio de redadas, retenes y de “acuerdos” para que dichos Estados latinoamericanos se convirtieran de facto en supuestos terceros países seguros de recepción de migrantes y de solicitantes de asilo y de refugio.

En cuanto a México, que es paso obligado de migrantes y potenciales solicitantes de asilo y refugio rumbo a Estados Unidos, las autoridades han optado por seguir las instrucciones estadounidenses de detener los flujos irregulares a cambio de que Trump no impusiera aranceles a las importaciones mexicanas en Estados Unidos, y, después, para recibir vacunas de Biden, evitar críticas por el tipo de gobierno populista que desarrolla la llamada 4T y reabrir los puntos fronterizos terrestres a las actividades no esenciales -como comercio y turismo-. Este último punto no se ha logrado y seguirán cerradas las fronteras al menos hasta octubre de 2021.

La sumisión o actitud acomodaticia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador ante los designios de Estados Unidos ha provocado que se violen los derechos humanos de los haitianos en tránsito por territorio mexicano en diferentes aspectos. Primero con las redadas y retenes en los que se ha registrado el uso de violencia en contra de las personas en movilidad, incluidas mujeres y niños; y después con la retención por meses y en condiciones precarias de miles de haitianos y de otras nacionalidades en la estación migratoria de Tapachula, Chiapas, incluidos solicitantes de asilo y de refugio, lo que contraviene lo estipulado en leyes mexicanas. Además, en su recorrido por México han sido sujetos a extorsiones por parte de funcionarios públicos, pero también del crimen organizado.

A mediados de septiembre, las autoridades migratorias mexicanas permitieron el avance de los haitianos, sin embargo, se quedaron varados unos 20 mil de ellos en ciudad Acuña, fronteriza con Texas, en donde las autoridades estadounidenses les impidieron el paso, les dificultaron la posibilidad de solicitar asilo y fueron deportados, en su mayoría, a Haití, país sumido en la pobreza, la violencia y en el caos tras el asesinato en julio pasado del presidente Jovenel Moïs.

Políticas restrictivas y de mano dura, no funcionan para atender las migraciones masivas y sólo conducen a la violación de los derechos humanos, por ello es necesario un enfoque multidimensional con la participación de Estados, organizaciones internacionales y sociedad civil para atender a corto, mediano y largo plazo una realidad innegable, el aumento de los flujos migratorios en el continente americano y que continuará en los siguientes lustros.






* Actualmente es profesor-investigador de tiempo completo adscrito al Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Sus líneas de investigación son políticas y procesos migratorios en Norteamérica, Unión Europea, Mercosur y África, así como procesos políticos y de integración en América Latina y el Caribe. Forma parte del claustro de profesores de la Maestría en Estudios sobre Migración, de la Universidad Iberoamericana (Santa Fe).





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APA 7: Milton, T. (2021, septiembre 30). Migración haitiana, entre la violación a los derechos humanos y la desgobernanza. Global Lens. https://www.globallens.mx/post/migraci%C3%B3n-haitiana-entre-la-violaci%C3%B3n-a-los-derechos-humanos-y-la-desgobernanza


MLA 8: Milton, T. “Migración haitiana, entre la violación a los derechos humanos y la desgobernanza.” Global Lens, 30 septiembre. 2021,https://www.globallens.mx/post/migraci%C3%B3n-haitiana-entre-la-violaci%C3%B3n-a-los-derechos-humanos-y-la-desgobernanza


Chicago:Bernal Calderon, G. “Migración haitiana, entre la violación a los derechos humanos y la desgobernanza”. Global Lens (blog), 30 septiembre, 2021, https://www.globallens.mx/post/migraci%C3%B3n-haitiana-entre-la-violaci%C3%B3n-a-los-derechos-humanos-y-la-desgobernanza