• Gabriela Bernal Calderon

La protesta social ante la “nueva normalidad”.

Gabriela Bernal Calderon*


La protesta social ante la “nueva normalidad”.

Las inequidades sociales, los autoritarismos, el racismo, la violencia contra los grupos vulnerables, mujeres y niños, así como las restricciones y reforzamiento de los controles migratorios se han agudizado durante la pandemia. En este contexto, la protesta social es una de las actividades que se ha visto más afectada por las regulaciones y restricciones implementadas por cada país a causa del Covid 19.

En un texto publicado en Open Democracy a finales de marzo de 2020, la politóloga Donatella Della Porta (2020) escribía sobre uno de los desafíos que enfrentarían los movimientos sociales progresistas en el futuro. Cómo la imposibilidad de reunión y encuentro en los espacios físicos abría espacio a la creatividad de nuevas estrategias para la protesta social. De acuerdo a la especialista:

“No son tiempos para el activismo callejero o la política en las plazas. Las libertades están restringidas, el distanciamiento social hace que las formas típicas de protesta sean imposibles de llevar a cabo. No sólo es difícil la movilización en los lugares públicos, sino también en nuestros lugares de trabajo, dada la muy estricta limitación del derecho de reunión y la reducida oportunidad de encuentros cara a cara”. (2020)

Si bien la crisis puede desencadenar antagonismos, también surgen movimientos que ante la necesidad de ser escuchados generan formas de organización colectiva muy significativas. Ante la carencia y falta de apoyos por parte de los gobiernos se han creado redes de apoyo mutuo.

En este artículo, haremos una revisión rápida de algunos ejemplos de esta dinámica social que se ha dado a partir de marzo de 2020. Analizaremos cómo los movimientos sociales han tenido que adecuar sus estrategias e irrumpen el espacio físico adaptándose -en la mayor parte de los casos a las regulaciones establecidas.

Los movimientos sociales han tenido que ser creativos en la convocatoria y organización a través de redes sociales para tomar las calles y atrapar la atención de los medios y ganar visibilidad. Ya no era salir a la calle como antes de marzo de 2020, había que seguir los protocolos de sana distancia y el usos de cubrebocas.

Los ejemplos que se revisarán son ejemplo de movilizaciones simbólicas con tácticas diferentes.

El 20 de abril de 2020 la plaza Rabin Square en Tel Aviv fue testigo de una demostración más; en ese espacio se ha protestado contra la Guerra en Gaza en 2014 o por los derechos LGBT en 2018. En esta ocasión se dieron cita más de 2 mil ciudadanos pidiendo la renuncia del primer ministro, B. Netanyahu. Esta protesta era diferente a las anteriores, primero, los manifestantes llevaban la cara cubierta y segundo, en lugar de ir gritando consignas hombro con hombro, los manifestantes se distribuyeron a lo largo de la plaza, ocupando marcas con una distancia de metro y medio. Israel tenía restricciones igual que otros países, pero no prohibía las protestas sociales. Únicamente se pedía a los ciudadanos mantener la sana distancia y el uso de cubrebocas. En algunos comentarios se leía que las acciones en Israel podrían ser consideradas como “el futuro de los movimientos sociales” (Serhan, 2020).

El 25 de abril cientos de personas que viven en Polonia y trabajan en Alemania protestaron en la frontera de ambos países en contra de la medida de cuarentena obligatoria para aquellos que cruzaran la frontera. En las imágenes se puede ver a los manifestantes con cubrebocas y respetando su sana distancia para que nadie estuviera más cerca como marcan las disposiciones sanitarias. Reuters, (2020).

En marzo de 2020 en Brasil, millones de ciudadanos a lo largo de Río de Janeiro y Sao Paulo, golpeaban cacerolas desde sus balcones como muestra de inconformidad por el manejo de la pandemia por parte del presidente Jair Bolsonaro (BBC, 2020). Estos ejemplos son una fotografía rápida de cómo la protesta social se adapta y se transforma en un acto simbólico para expresar sus demandas.

Desde mayo de 2020 las noticias relacionadas con las protestas durante la pandemia estuvieron dominadas por las experiencias de racismo en Estados Unidos, representadas en el movimiento Black Lives Matter (BLM) que surge en 2012 pero toma relevancia el 25 de mayo de 2020 por la muerte de George Floyd a manos de un policía. De acuerdo a diferentes encuestas cerca del 10% de los ciudadanos americanos adultos declaran haber participado en las protestas de BLM (Buchanan, 2020). Algunos autores como Penny Andrews han llamado la atención en la similitud entre la violencia de las protestas y la pandemia “el racismo estructural es también una pandemia” (Andrews, 2020, p. 5)

Emergencia contra el racismo es un colectivo que surge en España ante la emergencia generada por la crisis del coronavirus para “identificar, dar visibilidad e intentar dar respuesta a situaciones de vulnerabilidad y discriminación racistas contra los colectivos más vulnerables (migrante, asiática, gitana, afrodescendiente y musulmana...)” .

Como ejemplo de la acción social para la ayuda colectiva tenemos el caso de Montevideo. A inicios de la pandemia se habilitó la página https://www.solidaridad.uy/, que es “una iniciativa de estudiantes, docentes y egresados de Facultad de Ingeniería buscando contribuir a las ollas y merenderos populares que se organizan en Uruguay. Nuestro objetivo es fomentar el trabajo colectivo y coordinado en el fortalecimiento de las redes solidarias”

Otra iniciativa ciudadana es la española Coronavirus Makers que a un mes de la pandemia había fabricado y entregado más de 420,000 mil viseras y 100 mil mascarillas FFP2. (García, 2020)

Si bien el activismo en redes sociales no es nuevo, vemos que a partir de marzo de 2020 las herramientas digitales han visibilizado tanto las deficiencias de los Estados en sus políticas como la ayuda ciudadana para los necesitados. Cuando la lógica de los números no puede ser utilizada, cuando los otros no deben ser lastimados y la lógica del daño no es permitida, el testimonio es la única lógica que permanece. (Della Porta y Diani, 2009).






*A largo de su trayectoria ha trabajado como profesora en universidades como el Tec de Monterrey, ITAM y La Salle, además de haber ocupado cargos

en gestión académica y coordinación de proyectos binacionales.









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APA 7: Bernal Calderon, G. (2021, septiembre 1). La protesta social ante la “nueva normalidad”. Global Lens. https://www.globallens.mx/post/la-protesta-social-ante-la-nueva-normalidad


MLA 8: Bernal Calderon, G. “La protesta social ante la “nueva normalidad”.” Global Lens,

1 septiembre. 2021, https://www.globallens.mx/post/la-protesta-social-ante-la-nueva-normalidad


Chicago:Bernal Calderon, G. “La protesta social ante la “nueva normalidad”. Global Lens (blog), 1 septiembre, 2021, https://www.globallens.mx/post/la-protesta-social-ante-la-nueva-normalidad