• Isela Orihuela

La Agenda 2030 ante las implicaciones generadas por el COVID-19

Isela Orihuela*


La Agenda 2030 y sus 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), se crearon en 2015 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para poner sobre la mesa los principales problemas económicos, sociales y ambientales que afectan la prosperidad de los países del mundo. A partir de la pandemia de COVID-19, la consecución de estos objetivos fue afectada y los avances logrados hasta ese momento de vieron mermados, entre ellos los siguientes: 1) Fin de la pobreza; 3) Salud y bienestar; 8) trabajo decente y crecimiento económico y, 11) Ciudades y comunidades sostenibles.


La pandemia de COVID-19, generó primeramente un problema de salud que rebasó las posibilidades de atención en todos los países del mundo. Para evitar su propagación, fue necesario implementar programas de confinamiento en casa y de sana distancia. Las implicaciones de estas dos medidas tuvieron efectos interrelacionados en todos los ámbitos de la vida cotidiana de las personas y en el crecimiento y desarrollo económico de las ciudades y los países.


El fin de la pobreza, que corresponde al ODS 1, es considerado como uno de los principales problemas a atender en el mundo. En México, las cifras de proporcionadas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), indicaban que la población en situación de pobreza era de 43.9% en 2020. Uno de los indicadores con se cuenta para 2022 es la pobreza por ingresos, la cual aumento 9.7% en zonas rurales y 8.4% en las zonas urbanas, cifras no vistas desde 1999. En términos absolutos, los mayores porcentajes de pobreza se encontraron en las zonas urbanas.

El ODS 3, sobre salud y bienestar, se vio afectado por los problemas que pusieron de manifiesto la incapacidad de los sistemas de sanidad, en donde se conjugó la necesidad de atención a grandes volúmenes de población en tiempos muy cortos y la rápida propagación de la infección. La respuesta estatal fue diversa dependiendo de las capacidades institucionales y recursos disponibles, por lo que la pronta atención y la eficiencia fueron cruciales para hacer frente a la pandemia. De acuerdo con Worldometer, en México, para inicios de 2022, había 6 millones de casos confirmados de personas infectadas y 325 mil muertes. Este último dato colocó al país en el quinto lugar mundial con mayor número de decesos.


En cuanto al ODS8, sobre trabajo decente y crecimiento económico, una de los primeros efectos de la pandemia se vio en el empleo. Las personas que contaban con un empleo formal, tuvieron que adaptarse al trabajo en línea, a la disminución de las horas de trabajo, a la asistencia a los lugares de trabajo de manera escalonada y, en otros casos, al recorte de personal, con las consiguientes afectaciones al salario. Mientras tanto, en el mercado informal, las condiciones fueron más extremas, debido a que las actividades dependen, en general, de una relación cara a cara, y donde las medidas de confinamiento no las permitían. Además, la actividad económica se desaceleró o se detuvo y,se redujo la demanda de bienes y servicios. Todo lo anterior produjo una crisis económica. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestran que, durante los dos meses de confinamiento se perdieron 12.5 millones de empleos, el 63% en el sector servicios y el 83% correspondieron a la economía informal y afectó principalmente a los jóvenes (entre 15 y 34 años).

Si se retoma el ODS 11, sobre comunidades y ciudades sostenibles, como los espacios en donde se manifiestan, en mayor medida, los problemas vertidos en los ODS y en donde se pretende avanzar hacia lugares más resilientes, inclusivos, seguros y sostenibles, los efectos de la pandemia acrecentaron los problemas. En México, el 79% de la población vive en zonas urbanas o metropolitanas, es decir, existe una alta concentración de población; las ciudades son consideradas los motores del desarrollo económico de los países, por lo que concentran las mayores fuentes de empleo y la disponibilidad de servicios e infraestructura necesaria para las actividades económicas. Los mayores efectos de la pandemia se presentaron en estas zonas. La propagación de la enfermedad del COVID-19 fue más extensa debido a la proximidad derivada de la densidad de población, es decir, la concentración favoreció la propagación, por lo que las afectaciones en la salud, economía y todos los demás sectores, fueron más pronunciadas.


Lo anterior solo muestra afectaciones, para el caso de México, en 4 de los 17 ODS que conforman la Agenda 2030, no obstante, pueden encontrarse más en el resto de ellos. Los retos son grandes para la recuperación económica, social y sanitaria. Los datos hasta el momento muestran que los avances logrados hasta antes de la pandemia, ahora significan un retraso de al menos 10 años, lo cual muestra la necesidad de acciones conjuntas y cooperativas de todos los actores de la sociedad (gobierno, academia, empresas y sociedad civil) para tratar de disminuir los embates generados por el COVID-19.



*Actualmente es profesora-investigadora del Instituto Mora. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, del Global Urban Competitiveness Project (GUCP), y de la Red Temática CONACYT sobre Centros Históricos. Fue coordinadora académica del Centro Interdisciplinario de Estudios Metropolitanos del Instituto Mora. Imparte materias y dirige tesis en temas de gobernanza, formulación y evaluación de políticas públicas, análisis político territorial, finanzas públicas, desarrollo económico local y diseño de investigación.