• Dr.Daniel Lemus Delgado

El ascenso de China y la necesidad de descolonizar las Relaciones Internacionales

Dr.Daniel Lemus Delgado*


El ascenso de China ha generado un profundo debate respecto al impacto que su creciente presencia genera en el escenario internacional. Al mismo tiempo, en los últimos años, los dirigentes chinos han abandonado la diplomacia de bajo perfil impulsada por Deng Xiaoping y la han reorientado hacia un mayor involucramiento en los asuntos internacionales. Este cambio incluye un mayor dinamismo e interacción con el llamado Sur Global, en el que la presencia de China es ya indiscutible. Sin embargo, la manera de comprender el creciente rol chino generalmente se analiza desde los marcos teóricos dominantes de la disciplina de las Relaciones Internacionales. Estas teorías establecen que es posible comprender la realidad de una manera racional y objetiva. En consecuencia, se parte del falso supuesto de que, si se lleva a cabo un riguroso y objetivo análisis de la realidad sustentado en nuestros saberes teóricos, es posible no solamente determinar lo que “verdaderamente” define la política exterior de China, sino más aún, establecer racionalmente los factores detrás de su estrategia y actuar en congruencia con este conocimiento.


Estos marcos teóricos se apoyan en conceptos y categorías de análisis que se consideran objetivos y, por lo tanto, neutrales. Un ejemplo de estos conceptos es el de hegemonía. Friedberg, por ejemplo, advierte que Estados Unidos y China se encuentran en una creciente e intensa lucha hegemónica por el poder e influencia, no sólo en Asia sino en todo el mundo, mientras que Mearsheimer sostiene que en la medida en que China gane poder buscará establecer su hegemonía a nivel regional, o incluso, mundial.

Sin embargo, esta manera de mirar al ascenso de China y su búsqueda por la hegemonía no es más que una interpretación paradigmática limitada derivada de la falsa pretensión de objetividad y universalidad. Por una parte, esta visión tiene su origen en los supuestos teóricos positivistas de las Relaciones Internacionales; por la otra, en una visión Orientalista de la disciplina. Por lo tanto, el primer desafío para analizar el rol de China es de carácter paradigmático. No basta con indagar si China está asumiendo un rol distinto en el actual escenario internacional sin cambiar la esencia de este sistema –China, como potencia regional o mundial-; si es una nueva fuerza integradora –China como defensora de la globalización y de la integración económica-, o si busca la transformación del orden internacional –China como creadora de nuevas instituciones, normas y formas de interacción. Más aún, es necesario cuestionar si nuestros supuestos teóricos para aprehender la realidad basados en una visión positivista pueden expresar las trasformaciones presentes en el escenario mundial de las cuales China forma parte.

Las aproximaciones bajo los marcos teóricos del realismo, liberalismo, marxismo y constructivismo presentan las mismas debilidades argumentativas para comprender la relación de China con el Sur Global. Por una parte, sostienen una visión de los asuntos internacionales desde la civilización occidental. La experiencia y la historia de Occidente son tomados como referentes mentales. Sin embargo, el surgimiento del sistema internacional y los elementos que lo conforman no son más que una lectura parcial de la realidad, una interpretación entre tantas posibles que se ha erigido como así misma como verdadera, objetiva, racional y, por lo tanto, científica y neutral. De esta manera, la “realidad de Occidente” se ha mostrado como el modelo de lo que las relaciones internacionales son; al mismo tiempo, la evidencia derivada de esta “realidad” occidental se muestra como los elementos empíricos, reales, concretos, no especulativos y verdaderos que constituyen la disciplina de las relaciones internacionales. De esta manera, lo occidental se vuelve doblemente superior; por una parte, como modelo racional y científico de la disciplina; por la otra, por la “validez” y “trascendencia” de la experiencia occidental para la misma disciplina en la medida en que es la lectura de esa realidad desde la cual se analiza y juzga el comportamiento de los Estados.


La segunda debilidad se encuentra en que esta mirada de los asuntos internacionales ignora las aportaciones para la constitución de las teorías desde los límites de las relaciones internacionales. Es decir, es en los límites de la disciplina, en las periferias del saber científico, en donde se pueden encontrar los elementos para re-leer y re-interpretar las dinámicas que sostienen el sistema internacional. El centro es Occidente y las periferias son las realidades no occidentales; de allí que estas realidades que no encajan a los modelos metales previos enraizados en la experiencia occidental de la disciplina son negados, ignorados, minimizados o juzgados con las categorías analíticas dominantes fundadas en otros contextos históricos y sociales. Estas realidades diferentes, al momento de analizarlas se convierten en un autoengaño que se proyecta, por ejemplo, en la relación de China con el Sur global. Así, el supuesto conocimiento derivado de la visión orientalista no se basa ni en la exactitud ni en la utilidad, sino en el grado en que aumenta la autoestima occidental. En consecuencia, si cuando miramos la relación de China con el Sur Global lo hacemos desde los paradigmas dominantes de la disciplina nos sujetamos a un molde inadecuado que no captura ni la riqueza ni la complejidad de realidades distintas a los modelos mentales derivados de la experiencia occidental. Por lo tanto, es necesario un enfoque distinto, para explorar desde una nueva perspectiva el ascenso de China. Un primer paso puede ser, desde los supuestos del poscolonialismo, “mapear” la interacción de China con el mundo y re-leer estas relaciones en un ejercicio que nos lleve a descolonizar las Relaciones Internacionales, es decir, considerar una visión más amplia de los asuntos internacionales recuperando experiencias, visiones y categorías de análisis no occidentales.



*Profesor investigador de la Escuela de Ciencia Sociales y Gobierno del

Tecnológico de Monterrey.Maestro en Estudios Humanísticos con Especialidad en Historia por el Tecnológico de

Monterrey y Doctor en Relaciones Internacionales Transpacíficas, por la Universidad de Colima.Ha sido Visiting Scholar en la Universidad de Fudan, Shanghai, en China y actualmente es Invited Researcher por parte de la misma universidad.